Hay días en
que prefiero estar en silencio, te busco con los ojos cerrados, no sé si me
estoy volviendo ermitaña, o cada vez descubro, que ahí es donde puedo hablarte,
y siento más cerca tus respuestas.
Sé que
normalmente también te hablo despierta, y agradezco esos momentos a solas
contigo, ahí te puedo contar lo más profundo de mi corazón sin ningún temor.
En la
antesala de mis sueños, me gusta hablarte, agradecerte por el día vivido, por
la gente que amo y claro que aprovecho para contarte por las situaciones incómodas,
las que a diario me hacen cuestionarme, creo que tu presencia me ayuda a entender
el porqué de las cosas y poner mi corazón en tus manos, y siempre te digo …. ¡De tu mano voy!
Me gusta
imaginar que estas a mi lado, y que me escuchas con total disposición, eso
ayuda a abrir mi corazón, sé que, a lo largo del día, te gusta sorprenderme, a
veces te veo en las nubes, a veces te siento en el viento, en el calor del sol,
a veces no sé cómo explicarlo, solo sé que fuiste TÚ…
Siempre confío en ti, y todo te lo entrego, hace mucho deje de pedirte cosas... ahora más bien
te agradezco, por tu presencia en mi vida, porque así en el momento no entienda
el porqué de las cosas, las guardo y sonrío... porque siempre me haces saber que estás
presente y cuando menos piense llegará esa respuesta, tan firme y latente.
Me encanta
conversar contigo en silencio, no importa que este rodeada de gente, basta con
que te piense y te hagas presente.
Hoy tenía
necesidad de escribirte y sobre todo agradecerte por tu amor, por el regalo de
la vida, por mi cuerpo, por mi familia y por iluminar mis días.
¡Gracias
DIOS!

0 Comentarios