¡La Maestría del Duelo…!

Para entender la experiencia de la pérdida, tenemos que saber que siempre perdemos algo, con el paso del tiempo en este viaje llamado VIDA.

Desde lo más concreto que tenemos como son personas, lugares, o hasta lo intangible e inmaterial que se puede ir perdiendo con el paso del tiempo, como los sueños, el sentirnos más viejos o incluso la vida, etc.

Cuando uno escucha decir a alguien que tiene el corazón roto, por lo regular piensa que se está refiriendo a una persona que está pasando por una ruptura de pareja, pero esto también aplica, a la pérdida de un trabajo, a un cambio de lugar (mudanza), cambio de vida a otro país, o peor aún la muerte de un ser querido.

¡En fin, hay muchas circunstancias dolorosas que existen en la vida!

A algunos nos pasa y sentimos que el corazón duele y literal pasa, porque sentimos un dolor tan agudo en el pecho, que se siente como agujero que creemos que nunca va a cerrar.

La vida, suele obligarnos a renunciar a la gran mayoría de relaciones que apreciamos y siempre nos encontramos con un montón de pérdidas a lo largo de nuestra existencia, pero saben algo tan paradójico, a veces las tenemos y nos damos cuenta es con la ausencia de esa perdida.

El duelo es un proceso interno de adaptación emocional que todos los seres humanos atravesamos, y si, a veces pensamos que sólo nos pasa a nosotros, pero así no lo creas, todos somos vulnerables y mortales, cada ser desde su vivencia y situación lo atraviesan sin importar su condición económica, el género, la edad, raza, etc. No importa cada uno lo vivimos en algún momento.

Es una reacción humana natural que se vive frente a una pérdida, que tiene varias etapas: Estado de Shock (Negación), Enojo (Ira), Negociación, Depresión y Aceptación, no son secuenciales, ni cronológicas en el tiempo, incluso pueden darse, avanzamos y luego retrocedemos… es parte del proceso de sanación.

En algunos casos, se puede llorar y presentar una tristeza profunda, en otros casos, bloqueamos la emoción y es más difícil expresarla o sacarla, no permitimos aflorar esos sentimientos y pensamientos que nos hacen sentir impotentes y en un efecto de abandono emocional, resistimos y nos negamos la oportunidad de hacer las pases con esa emoción, entramos en un periodo de paz y nos damos la oportunidad de empezar a vivir nuevamente nuestra vida, a pesar de la ausencia por aquello que estamos haciendo duelo.

Nadie puede decirnos de que manera atravesar un duelo, ya que es un proceso 100% personal e individual, cada uno encontrará las herramientas que le permitan encontrar el camino, permítase experimentar el dolor de la pérdida, aunque sea muy doloroso, es natural, y todos en algún momento de nuestra vida pasamos por el, sea paciente no se juzgue, ni se comparé con otros, encuentre salidas creativas, involúcrese en actividades físicas, es claro que hay personas que son nuestra red de apoyo y pueden estar ahí para nosotros y sea más fácil transitar algo tan doloroso, hablar de la pérdida, puede ayudar, a procesar y liberar sentimientos y perder el miedo a la soledad.

Si la tristeza no disminuye en lo absoluto y la intensidad del dolor sigue siendo exactamente igual, es necesario pedir acompañamiento psicológico.

Pero lo que, si esta claro es que no volverás a hacer el mismo, esto nos transforma, saldremos más fortalecidos, no puedes cambiar lo que te pasó, pero si puedes ponerte en un lugar distinto, donde veas lo que te paso desde otro punto de vida.

Abrázate con tu amor, despójate de los recuerdos, despréndete del pasado, de las cosas que te preocupan, te duelen o enferman, no permitas que la tristeza predomine en tus días, y si llega se consciente de ella, vívela, pero no te aferres a ella, porque ahí es el principio de tu sanación.

Recuerda no busques fuera de ti….

Porque la verdadera maestría del dolor…. ¡Está dentro de ti!




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