Para entender la experiencia de la pérdida, tenemos que saber que siempre perdemos algo, con el paso del tiempo en este viaje llamado VIDA.
Desde lo más concreto que
tenemos como son personas, lugares, o hasta lo intangible e inmaterial que se
puede ir perdiendo con el paso del tiempo, como los sueños, el sentirnos más viejos
o incluso la vida, etc.
Cuando uno escucha decir a
alguien que tiene el corazón roto, por lo regular piensa que se está refiriendo
a una persona que está pasando por una ruptura de pareja, pero esto también aplica,
a la pérdida de un trabajo, a un cambio de lugar (mudanza), cambio de vida a otro
país, o peor aún la muerte de un ser querido.
¡En fin, hay muchas
circunstancias dolorosas que existen en la vida!
A algunos nos pasa y sentimos
que el corazón duele y literal pasa, porque sentimos un dolor tan agudo en el
pecho, que se siente como agujero que creemos que nunca va a cerrar.
La vida, suele obligarnos a
renunciar a la gran mayoría de relaciones que apreciamos y siempre nos
encontramos con un montón de pérdidas a lo largo de nuestra existencia, pero
saben algo tan paradójico, a veces las tenemos y nos damos cuenta es con la ausencia
de esa perdida.
El duelo es un proceso
interno de adaptación emocional que todos los seres humanos atravesamos, y si,
a veces pensamos que sólo nos pasa a nosotros, pero así no lo creas, todos
somos vulnerables y mortales, cada ser desde su vivencia y situación lo atraviesan
sin importar su condición económica, el género, la edad, raza, etc. No importa
cada uno lo vivimos en algún momento.
Es una reacción humana
natural que se vive frente a una pérdida, que tiene varias etapas: Estado de Shock
(Negación), Enojo (Ira), Negociación, Depresión y Aceptación, no son secuenciales,
ni cronológicas en el tiempo, incluso pueden darse, avanzamos y luego
retrocedemos… es parte del proceso de sanación.
En algunos casos, se puede
llorar y presentar una tristeza profunda, en otros casos, bloqueamos la emoción
y es más difícil expresarla o sacarla, no permitimos aflorar esos sentimientos
y pensamientos que nos hacen sentir impotentes y en un efecto de abandono
emocional, resistimos y nos negamos la oportunidad de hacer las pases con esa
emoción, entramos en un periodo de paz y nos damos la oportunidad de empezar a
vivir nuevamente nuestra vida, a pesar de la ausencia por aquello que estamos haciendo
duelo.
Nadie puede decirnos de que
manera atravesar un duelo, ya que es un proceso 100% personal e individual,
cada uno encontrará las herramientas que le permitan encontrar el camino, permítase
experimentar el dolor de la pérdida, aunque sea muy doloroso, es natural, y
todos en algún momento de nuestra vida pasamos por el, sea paciente no se juzgue,
ni se comparé con otros, encuentre salidas creativas, involúcrese en actividades
físicas, es claro que hay personas que son nuestra red de apoyo y pueden estar ahí
para nosotros y sea más fácil transitar algo tan doloroso, hablar de la pérdida,
puede ayudar, a procesar y liberar sentimientos y perder el miedo a la soledad.
Si la tristeza no disminuye
en lo absoluto y la intensidad del dolor sigue siendo exactamente igual, es
necesario pedir acompañamiento psicológico.
Pero lo que, si esta claro es
que no volverás a hacer el mismo, esto nos transforma, saldremos más fortalecidos,
no puedes cambiar lo que te pasó, pero si puedes ponerte en un lugar distinto, donde
veas lo que te paso desde otro punto de vida.
Abrázate con tu amor,
despójate de los recuerdos, despréndete del pasado, de las cosas que te
preocupan, te duelen o enferman, no permitas que la tristeza predomine en tus
días, y si llega se consciente de ella, vívela, pero no te aferres a ella,
porque ahí es el principio de tu sanación.
Recuerda no busques fuera de
ti….
Porque la verdadera maestría
del dolor…. ¡Está dentro de ti!
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